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Si sufres de estreñimiento o deseas bajar de peso, no puedes dejar de probar estos laxantes naturales. Es preciso que tengas en cuenta su dosis y evitar ingerirlos más de lo recomendado porque de lo contrario sufrirás trastornos en tu sistema digestivo. Estos son unos ejemplos:

Los plátanos tienen mucha fibra, por ello son un excelente laxante natural, ayudan a promover la digestión. Si comes un plátano por día restaurará los electrolitos que necesita tu tracto intestinal.

Las manzanas estimulan a los intestinos debido a los altos niveles de pectina. También proveen de fibra. Puedes comer dos o tres manzanas crudas al día para evitar el estreñimiento.

Comer melón por la mañana en el desayuno es una excelente forma de comenzar el día porque es muy fácil de digerir.

Las moras están llenas de antioxidantes y pueden conseguirse en diferentes tipos. No olvides sumar a tu dieta las fresas, los arándanos, las cerezas o las zarzamoras, por citar sólo algunas.

Las ciruelas son el “laxante número uno”. Ofrecen a su vez bacterias benéficas a los intestinos, siendo muy buenas para limpiar el colon.

El vinagre de sidra de manzana sin procesar ayuda a mejorar la irregularidad intestinal y remueve las toxinas del cuerpo. 

Aloe Vera es una de las plantas medicinal con más cantidad de usos también te permite eliminar el estreñimiento. La pulpa contiene un 99% de agua y en el 1% restante contiene por lo menos 75 nutrientes. Bebe zumo de aloe vera todos los días en ayunas y lograrás muy buenos resultados.

El jengibre, el azafrán y la pimienta de cayena ayudan a hacer la digestión y actúan como magníficos laxantes. El primero consumido como té fresco mantiene regular el proceso digestivo, el segundo fomenta la desintoxicación del hígado y eliminar los carcinógenos de los alimentos y la tercera estimula la producción de jugos gástricos y de enzimas digestivas.

Sobre todo las naranjas, pero también los limones y los pomelos tienen un gran poder de desintoxicación y ayudan a “lavar” el cuerpo de toxinas. Una sola naranja te aporta el 15% de la fibra recomendada por día.

Las zanahorias añaden fibras al tracto digestivo. Pueden estimular las contracciones intestinales y son desintoxicantes.


Además de estos también se encuentran cebollas, ajos, brócolis, coliflores, tomates, aceites omega 3, vegetales de hojas verdes, aceites de coco, aguacates, semillas, entre otros.



VIDEO - REMEDIOS CASEROS


canal: Dakidissa S.





Cada vez está más clara la influencia que la gestación y los llamados primeros 1.000 días de vida de un niño tienen para el resto de su vida. Numerosas investigaciones han demostrado que las condiciones en las que se desarrolla la primera infancia son críticas para el desarrollo de numerosos problemas de salud posteriormente en la edad adulta. Desde diabetes y obesidad a problemas del desarrollo o hipertensión.

Un grupo de científicos jamaicanos acaba de añadir esta última a la lista de secuelas de la malnutrición infantil, como han demostrado en la revista Hypertension, de la Asociación Americana del Corazón (AHA).

Tras comparar a 161 jóvenes de entre 28 y 35 años que habían sufrido problemas de malnutrición en su infancia con otros 45 que habían sido adecuadamente alimentados, los investigadores de la Universidad de West Indies (en Kingston) alertan de una nueva secuela derivada de la pobreza infantil.

Concretamente, el equipo dirigido por Terrence Forrester, director de la Unidad de Soluciones para los Países en Desarrollo, observó que los primeros jóvenes tenían más posibilidades de tener una elevada presión diastólica (el valor mínimo de la tensión arterial) y mayor resistencia periférica vascular (un indicador de cómo fluye el flujo sanguíneo por los vasos y que se considera un indicador de enfermedad coronaria). "La vasoconstricción y una reducida densidad de las arterias se han relacionado con la hipertensión en modelos humanos y animales", explican en su estudio, donde apuntan que las penurias en los primeros años de vida podrían ser la causa de problemas fisiológicos en el desarrollo del sistema cardiaco.

"Si las necesidades nutricionales en un periodo tan crítico, cuando todas las estructuras del organismo son susceptibles a cualquier posible cambio irreversible, puede tener consecuencias irreversibles en la anatomía del corazón y el flujo sanguíneo para el resto de la vida", señala Forrester en un comunicado divulgado por la AHA.

Y aunque a menudo se asocia la malnutrición a países en desarollo, este investigador recuerda que sólo en EEUU se calcula que existen 8,3 millones de niños que vivían en el umbral de la pobreza en el año 2012. En España, sin ir más lejos, esta cifra supera los 2,3 millones de niños.

Todos esos millones de personas, alertan los científicos, tienen más probabilidades de sufrir hipertensión en la edad adulta. Aunque ésta no es la única, ni la más llamativa de las secuelas de la malnutrición en la infancia.

Entre la larga lista de consecuencias que la ciencia ha sido capaz de constatar en niños que han pasado hambre o necesidad durante sus cinco primeros años de vida, destacan desde la obesidad o la diabetes, hasta los problemas cardiovasculares, los retrasos en el desarrollo cognitivo y múltiples enfermedades crónicas. De hecho, algunos estudios históricos, llevados a cabo con supervivientes de grandes hambrunas han mostrado hasta un 25% más de riesgo de diabetes y cuatro veces más probabilidades de fallecer por un problema cardiovascular a consecuencia de la malnutrición materna durante el embarazo.


Como alertaba hace apenas unas semanas un informe de la Sociedad Española de Salud Pública y Administraciones Sanitarias (Sespas) es probable que muchas de estas secuelas no den la cara hasta dentro de unos años, por lo que es importante tomar desde ya medidas para frenar su impacto.


Fuente: elmundo.es